LA PACIENCIA, PARTE DEL PROCESO TERAPÉUTICO
En la vida cotidiana en general y en el trabajo interno en particular la paciencia se constituye en un recurso inestimable, principalmente porque todo proceso conlleva TIEMPO para que durante el mismo se ejecuten exámenes, prácticas, pruebas, ensayos que posibiliten aciertos y desaciertos hasta lograr la incorporación de lo nuevo, lo aprendido en nuestra experiencia.
Esta dinámica la vas a observar en TODO.
Sin embargo con los avances de la tecnología estamos tan (mal) acostumbrados a lo instantáneo que nos hemos olvidado de respetar el tiempo que requiere todo proceso natural, normal, lógico... ya que finalmente tiempo es lo único real que tenemos, por lo tanto, si vamos a ahorrar tiempo que sea tiempo inútil.
Si ésta rapidez de la modernidad nos dio ventajas fue para ganarle el tiempo a cosas monótonas, a procesos externos repetitivos e incómodos, sin embargo con otras tareas mucho más delicadas y complejas, comprometidas y vitales, es imprescindible contar con calidad de tiempo. Nos guste o no. Ya la misma naturaleza tiene sus propios ritmos, ciclos y etapas y el hombre, inserto en ella, no escapa a estos ritmos.
Entonces comprenderás que será tu paciencia la que florecerá y dará sus frutos, cuando se encargue de hacer brillar el resto de tus virtudes dormidas: gracias a ella podrás ser capaz de conocer el valor de los límites para comenzar a utilizarlos, de captar la esencia del resto de las cosas y de las personas, de poner la atención en el tiempo presente, en el que transcurre tu vida.
Dicen de ella que “es un árbol de raíces amargas pero de dulces frutos”, por eso aprende a cultivar tu paciencia, día a día y ella te reportará grandes beneficios.
Lic. Silvina L. Rodríguez
Psicóloga
11 2455 0296
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