DICCIONARIO DE CONCEPTOS:
INDIVIDUALISMO vs INDIVIDUACIÓN
A raíz de una publicación que vi en redes, donde a pesar de que afirma hechos y vivencias comprensibles, desde mi punto de vista se están ignorando otras perspectivas que podrían aclarar la amplitud que esto tiene, sobre todo tratándose de relaciones y por tratarse de ciencias humanas y no exactas, es que me gustaría plantear un tema que considero importante tener en cuenta.
La afirmación en cuestión hacía hincapié en que "se nos enseña a poner límites y no se nos enseña a sostener vínculos" lo cual es bastante discutible.
Desde mi experiencia personal y profesional, después de escuchar cientos de historias de vida: historias reales, con nombre y apellido, vivencias concretas con huellas y secuelas, puedo expresar con acierto que existe muchísimo dolor psíquico y emocional por, justamente lo contrario, no saber poner límites y sostener vínculos en el intento de lograr una relación sana, es decir, sostener lo insostenible incluso en detrimento de la propia salud, e incluso de la propia vida. Pero, primero es preciso hablar acerca de éstos dos conceptos:
¿Qué es el individualismo?
Según el diccionario de la RAE, este término tiene dos acepciones: una en la que se trata de una tendencia del individuo a pensar y obrar con independencia de los demás, sin sujetarse a reglas y otra como tendencia filosófica que defiende este proceder, es decir, la autonomía y supremacía del individuo frente a la sociedad y al Estado.
¿Qué es la individuación?
Es un concepto de la psicología, propuesto por el psiquiatra y psicólogo suizo Carl G. Jung (1875-1961), y en sus propias palabras individuación significa llegar a ser un individuo y, en cuanto individualidad entendemos nuestra peculiaridad más interna, última e incomparable, llegar a ser uno mismo.
Ambos conceptos atraviesan nuestra vida, y nos corresponde a nosotros entenderlos, observarlos y redefinirlos en nuestro día a día.
En primer lugar, todos necesitamos lograr la individuación, es decir, llegar a la autonomía física, económica, psicológica y afectiva. Y esto, evidentemente, varía en forma considerable de una persona a otra, puesto que sin importar edad, obrarán apegos, dependencias, traumas, complejos, etc que obstaculizarán la autorrealización en mayor o menor medida.
Sin embargo, llegar a ser un individuo no es algo perjudicial o peligroso sino todo lo contrario, es algo necesario y deseable... La gran pregunta filosófica ¿Quién soy? se responde a raíz de esta búsqueda. Ahora bien, el individualismo, como tendencia dominante, sí puede convertirse en algo dañino, porque promueve a un individuo alienado, subyugado por su ombligo y despegado de la comunidad.
Entonces, volviendo a la afirmación que posibilitó toda esta reflexión, comprendo que :
* Tenemos que enseñar y aprender a poner límites firmes y claros ante la falta de respeto, el maltrato, el abuso, la violencia en todas sus manifestaciones y en todos sus ámbitos.
*Tenemos que enseñar y aprender a sostener vínculos que sean nutricios, que fomenten la reciprocidad, el diálogo y la cooperación, y sirvan para edificar el bien individual y colectivo.
Pero ¿estamos en condiciones de ver la diferencia?
Observo, con pena y preocupación, que vivimos en un relativismo reversible sobre todo de los conceptos que servirían de pilares para las buenas acciones, porque en general pareciera que estamos bajo el yugo de la "metodología de la mente perversa" que consiste en trastocar y tergiversar los sentidos semánticos para CONFUNDIR, siendo la confusión el objetivo principal de su acción.
De esta manera, lo bueno se transforma en malo y lo malo en bueno, como si fueran cosas intercambiables. Lo cual es algo muy peligroso, pero que se hace con mucho disimulo, tal como siempre acciona el mal más malévolo de todos: dañar sin que nadie se dé cuenta. Impunidad cotidiana donde la rana se hierve, sin escapar, hasta morir, tal como expone la famosa metáfora.
Lo cierto es que una mente confundida no piensa con acierto, se queda en la superficie, no busca la Verdad como valor supremo porque, se engaña creyendo que ya la ha encontrado. Una mente confundida por lo tanto, es como la rana del cuento que, hervida en su propio caldo, se muere en la inconsciencia...
Confirmo una vez más que tengo muy en claro que el fin último de la psicología siempre es noble, porque se trata de una actividad que busca la salud real, aporta claridad y calidad de vida a quienes se interesan y comprometen seriamente en su propio cambio, en la búsqueda de la verdad y del bien en su vida.
Por eso la psicoterapia posibilita el autoconocimiento, el juicio crítico, el razonamiento y la observación, promueve la investigación, la capacidad que tiene el Hombre de hacerse preguntas, de pensar, amar y actuar en este mundo que a diario nos desafía a que sea transformado hacia su plena realización.
Lic. Silvina L. Rodríguez
Psicóloga
Escucha Activa en Línea

